NUEVA PALMIRA

 

Este circuito comenzó a tomar forma por diciembre (2003) con el interrogante ¿Por qué no URUGUAY?, que compartimos con nuestros compañeros pedalistas de los domingos. Empezamos a revisar fuentes y surgió “Nueva Palmira – Carmelo”, inmediatamente se engancharon en el proyecto Patricia Irastorza, Osvaldo Favarolo, Liliana Cisneros Marin y María Inés Andreis.


El sábado 24 de enero de madrugada estábamos tomando mate en el paseo Victorica de Tigre a la espera que abriera la estación fluvial. A las 7 hrs. Ingresamos a la estación y tras despachar las bicis y el equipaje, realizamos los trámites de migración y embarcamos en una lancha de madera que zarpó a las 7:50 rumbo a Nueva Palmira. Entre sueño, mates y el hermoso paisaje del Delta trascurrieron las 3,5 hrs. de navegación. Llegamos al pequeño puerto tomamos nuestras bicis recorrimos un poco el antiguo, pintoresco y tranquilo pueblo y nos dirigimos al hotel colonial frente a la costanera donde nos alojamos. Nuestra travesía comenzó con el almuerzo, en el comedor del club de pesca de Nueva Palmira (para reponer las energías que todavía no habíamos gastado).


Recorrimos la costanera para llegar hasta el balneario Brisas de amplias playas y tibias aguas, disfrutamos del agua y el sol y alrededor de las 4 de la tarde, partimos hacia Punta Gorda. Es este trayecto el que nos presentó con las cuchillas o repechos, que con un poco de audacia y otro tanto de técnica comenzamos a transitar, no sin alguna pérdida de aliento, pero venciéndolas. Arribamos a Punta Gorda, con su exuberante vegetación, altas barrancas y una vista lacustre deslumbrante. Aprovechamos el lindo y cuidado parque para tomar unos ricos mates con pan dulce, comprado en el pueblo antes de salir. De vuelta de Punta Gorda, atardeciendo recorrimos las calles de Nueva Palmira, llamando la atención con nuestra “extravagancia” , de los jóvenes que daban la “vuelta al perro”. Nos detuvimos luego en la costanera a contemplar la belleza de la puesta del sol.
El domingo muy temprano hicimos un completo desayuno y emprendimos nuestra travesía con destino final Carmelo. Tomamos por la ruta 21 que presenta repechos importantes y continuados hasta el cruce con el caminito de tierra colorada y piedra suelta, que en ascenso nos llevo a la estancia Narvona (de fines del siglo XVIII), donde pudimos conocer la Capilla y otras instalaciones guiados por el relato fantástico de la señora J.


De vuelta sobre la ruta atravesamos el arroyo las Víboras a partir del cual esta se hace llana y cubierta por frondosas arboledas. Visitamos el balneario Zagarzazú descansando un rato bajo un pinar y recorrimos luego los 8 Km. restantes hasta la ciudad de Carmelo. Allí cruzamos el puente giratoria sobre el arroyo las Vacas cumpliendo con la tradición del lugar mientras todo el pueblo como en peregrinación con sombrillas y reposeras se dirigía a playa Seré, confirmamos nuestro pasaje de vuelta y nos aprestamos a embarcar hacia Tigre, satisfechos por el hermoso fin de semana que disfrutamos .